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Crisis y revancha neoliberal bajo los TLCs en México

Crisis y revancha neoliberal bajo los TLCs en México

En México, los resultados políticos, económicos, sociales y ambientales de carácter devastador del TLCAN y similares, refutan la propaganda del éxito de la política neoliberal de tratados de libre comercio

Alejandro Villamar (1)
La retórica neoliberal ha insistido en la dimensión de los indicadores de crecimiento del comercio y la inversión bajo los marcos de los Tratados de Libre Comercio (TLC), en el aumento del comercio de manufacturas sobre las materias primas y de las manufacturas con mayor contenido de alta tecnología y menos trabajo intensivo.

Incluso se empieza a hablar de que “hemos hecho del libre comercio una palanca del desarrollo” que “le ha permitido a México exportar un valor de manufacturas mayor que todo el volumen de manufacturas exportadas por el Mercosur y toda Sudamérica” (F.Calderón dixit, Septiembre, 2012).

En efecto, los montos pueden ser espectaculares, alcanzar hasta el 60 por ciento del valor total latinoamericano, frente al 28 por ciento del Mercosur, pero lo que oculta la retórica neoliberal es que eso está muy lejos de ser un indicador real de una palanca del desarrollo para México.

:: Control transnacional

Dos cadenas de manufacturas, la automotriz-autopartes y la eléctrica-electrónica, dominan el valor total de exportaciones “Made in Mexico” (el 75 por ciento en las importaciones y 84 por ciento en exportaciones), y se encuentran bajo el control transnacional.

De hecho, una buena parte de ese comercio es una transacción intra-firma (70 por ciento del valor de esas exportaciones fueron insumos previamente importados) que amplió su espacio de producción y exportación a territorios del sur, donde se le han ofrecido “ventajas competitivas” arancelarias, laborales, ambientales, e incluso diplomáticas.

[quote align=”left” color=”#000000″]Ante sangría financiera y fiscal de tal tamaño, acentuada bajo el TLCAN, la grave injusticia social de mantener un nivel de recaudación fiscal cercano al 10 por ciento del PIB, quizá la más baja del hemisferio, tiende a justificar las injustas políticas de mayores gravámenes a la clase trabajadora y no tocar ni con un dígito el excedente de explotación del capital trasnacional.[/quote]

:: Industria debilitada

Los hechos duros muestran que bajo ese esquema de integración subordinada al capital y a la política de los EUA y a Canadá, México ha profundizado su vulnerabilidad frente a los impactos económicos y políticos externos. En tan sólo 18 años de existencia formal del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el modelo exportador ha sufrido tres caídas (1995-1996, 2001-2003, 2008-2009) correspondientes a tres fases de la crisis económica estadounidense.

Ese modelo volcado a la exportación, propiciado por la filosofía neoliberal y cristalizado en tratados tipo TLCAN, ha debilitado la política industrial y las capacidades económicas, lo mismo que abandonado la construcción de políticas públicas integrales que afronten el terrible problema estructural de desigualdad que afecta a la sociedad mexicana, y cuya resolución es fundamental para definir políticas de cambio estructural y conceptual integral. Con 18 años de TLCAN y otros 12 años previos de ajuste estructural, persisten de manera férrea las políticas de desigualdad.

:: Comercio vs. Bienestar

Evaluando a los TLCs por su resultado en el bienestar y no por las cifras de comercio, el panorama se clarifica. En contraste con el proceso latinoamericano de cierta disminución de la desigualdad (de 1990 a 2011 disminuyeron 18 puntos porcentuales el número de personas que vivían en la pobreza [de 48.4 a 30.4 por ciento], en tanto la extrema pobreza o indigencia disminuyó casi 10 puntos, al pasar del 22,6 al 12,8 por ciento de la población. CEPAL, 2012) en México esos indicadores poco se mueven o se han incrementado.

A inicios del TLCAN, en 1994, 54 por ciento de la población vivía bajo la pobreza, en 2010 la cifra fue de 51.3 por ciento. Bajo mediciones independientes y criterios más integrales la cifra era de 72 por ciento en 1992, y 76 por ciento en 2010, e incluso de 85 por ciento en 1992 y 83 por ciento en 2010.

Estas cifras son expresiones de una política de despojo crónico, que reproduce la brutal desigualdad, mediante una política que termina decidiendo el porcentaje del ingreso nacional que la nación decide trasladar a la masa salarial. En México ha alcanzado uno de los niveles, más bajos de todo el hemisferio, sólo peor en Perú.

Con pequeñas variantes durante tres decenios, la política neoliberal en México ha sostenido el control de la tendencia de participación de la masa salarial en sólo 30 por ciento, con signos de aún menor participación desde 2008. Comparativamente, en Costa Rica y en países del Mercosur la porción de la masa salarial es mayor hasta en 18 puntos porcentuales.

Es ilustrativo que en las dos cadenas dominantes del comercio “Made in Mexico” la participación salarial en el ingreso resulta en promedio dos puntos porcentuales menos que la media nacional, por consiguiente el llamado excedente de explotación, (eufemísticamente bautizado en México como “excedente de operación”) es uno de los más altos del hemisferio.

:: Fuga de capitales

Pero algo similar sucede en materia de flujos de capital ilegales (o sacados de manera irregular) y de facturación apócrifa comercial inter-empresarial, acentuada bajo el dogma de los TLC de “ningún control al capital” en México, que terminan por crear debilidades estructurales que pretenden ser resueltas mediante la profundización de políticas neoliberales de acuerdos financieros y retórica de transparencia y responsabilidad social corporativa.

El flujo de salida de capitales financieros de México alcanza la enorme cifra anual de 7 por ciento del PIB, y uno de sus principales componentes, es la fraudulenta subvaloración o sobrevaloración de facturas que las empresas hacen en sus operaciones de exportación o importación.

Ante sangría financiera y fiscal de tal tamaño, acentuada bajo el TLCAN, la grave injusticia social de mantener un nivel de recaudación fiscal cercano al 10 por ciento del PIB, quizá la más baja del hemisferio, tiende a justificar las injustas políticas de mayores gravámenes a la clase trabajadora y no tocar ni con un dígito el excedente de explotación del capital trasnacional.

Así, la orientación macroeconómica hacia la exportación e integración subordinada al bloque de Estados Unidos-Canadá, la sangría financiera permanente y una represión interna a ampliar la participación de la masa salarial son poderosas razones por las cuales no se crean empleos o se va ampliando la brecha del desempleo, dela economía informal, o incluso del comercio del crimen.

Bajo los TLCs ni bienestar, ni estabilidad social, ni esperanza para los jóvenes; no obstante la lógica neoliberal es ampliar y profundizar el esquema, las reglas, y el alcance de los privilegios del capital trasnacional.

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(1) Experto mexicano en temas de comercio. Miembro de la Red Mexicana frente al Libre Comercio (RMALC). Este artículo es un extracto del original para Economía Crítica.

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