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¿A favor de quién juega la Organización Mundial de Comercio?

¿A favor de quién juega la Organización Mundial de Comercio?

La Organización Mundial del Comercio – OMC, en su 9na Conferencia Ministerial, celebrada el 13 de diciembre de 2013, adoptó el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio Internacional, el tema fue tratado en la reunión celebrada en Bali, Indonesia, de manera muy discreta, sin mucha publicidad, pero hubo movilización de diversas organizaciones de la sociedad civil, distribuidos en todos los continentes, en contra de la aprobación del acuerdo.

Por Dão Real (3)

El punto contra la aprobación de este Acuerdo es que marca una desviación significativa para el recupero de la hegemonía de la OMC en relación a la disciplina de comercio internacional, después de muchos intentos fallidos de la llamada Ronda de Doha de Negociaciones y se está considerando el desbloqueo de las negociaciones multilaterales internacionales, lo cual quedó en evidencia en la Declaración Ministerial de Bali.

Además, pese a las celebraciones de muchos gobernantes y empresarios, incluidos los periodistas económicos, hay que examinar esta cuestión desde el punto de vista de la situación económica y fiscal internacional actual.

Al menos desde finales de 2012, fuertemente influido por la crisis financiera internacional, los líderes de las veinte economías más grandes del mundo (G-20) han estado discutiendo y debatiendo el fenómeno cada vez más presente de la “erosión de las bases imponibles” en los países, sobre todo los países en desarrollo, que surgen en gran medida por la exagerada desregulación del comercio internacional y de los flujos financieros, que se profundizó con la globalización de la economía en los últimos 30 años, así como sus efectos en la reducción de la capacidad de los Estados de hacer frente a las crisis.

Se estima que las grandes empresas multinacionales no pagan más del 5% de impuesto sobre la renta en los países en los que operan, ya que pueden, desde esta nueva arquitectura económica mundial, definir la más adecuada ubicación para sus beneficios y costos operativos, beneficios en paraísos fiscales e costos en los países en desarrollo.

Esta situación internacional ha estimulado a la OCDE y otras organizaciones para discutir y proponer nuevas formas de regulación internacional de los flujos comerciales y financieros y para instrumentalizar a las administraciones tributarias con el fin de poner freno a la planificación fiscal abusiva, practicada por las grandes corporaciones multinacionales.

Precios de transferencia

Entre los diversos focos de discusión llamamos la atención sobre las propuestas de revisión de las normas sobre precios de transferencia, las propuestas de intercambio automático de información fiscal entre las administraciones tributarias y las propuestas para aumentar la transparencia de las cuentas corporativas de las empresas y las instituciones financieras, los temas que han ganado mucha importancia en los debates internacionales.
[quote align=”left” color=”#000000″] Por otro, se reafirma como esencial para el desarrollo de la actividad de los países, con la imposición a los Estados nacionales de la obligación de promover acciones concretas con miras a su facilitación, o de reducir su poder de interferencia sobre los flujos. [/quote] Ahora bien, es en este contexto que el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio fue discutido y aprobado. Por un lado, el comercio internacional se percibe como uno de los instrumentos utilizados por las multinacionales para promover la planificación fiscal agresiva contra los intereses de los países. Por otro, se reafirma como esencial para el desarrollo de la actividad de los países, con la imposición a los Estados nacionales de la obligación de promover acciones concretas con miras a su facilitación, o de reducir su poder de interferencia sobre los flujos.

Antes de analizar el propio acuerdo, debemos rescatar a algunos de los argumentos de las organizaciones sociales que lo criticaban. Más de 150 organizaciones firmaron un documento instando a la OMC a abandonar las negociaciones de este Acuerdo sobre la base de que los países en desarrollo no pueden renunciar a tener un margen de maniobra suficiente, si lo desean, o de establecer niveles estándar de procedimientos aduaneros cuando son capaces de hacerlo, teniendo en cuenta el contexto del desarrollo en que se encuentre.

Además, hacían advertencia de los puntos importantes que se deben considerar, tales como: (I) Que no había evidencia empírica de los beneficios para los países en desarrollo; (II) que el Acuerdo debia llamarse acuerdo de facilitación de las importaciones, dada la asimetría de intereses y condiciones entre los países desarrollados y los países en desarrollo; (III) que sería un modelo promocionado más por los intereses corporativos que por el interés público de los países involucrados, creando un espacio para la externalización y la privatización de las aduanas; y (IV) que el Acuerdo va promover la mitigación del espacio de regulación y formulación de las políticas nacionales.

En este sentido, es relevante también presentar los argumentos que aporta Alioune Niang[1], en su artículo “Acuerdo sobre la facilitación del comercio: quiénes serán los beneficiarios?”, en el que señala que el acuerdo propuesto beneficiaría a los países más desarrollados que a los países en desarrollo o menos adelantados.

Según el autor, las reformas propuestas en el acuerdo, básicamente son orientadas a la simplificación y la armonización de la legislación aduanera, con el fin de permitir a la presentación de documentos, facilidades adicionales a los operadores certificados, el pago aplazado de impuestos, la reducción de los controles físicos, la entrega anticipada, etc, todo medidas para eliminar los obstáculos que enfrentan los países desarrollados en sus exportaciones. “En efecto, mientras que los países desarrollados se enfrentan a dificultades asociadas con el exceso de burocracia y la lentitud de los procedimientos en la exportación o importación de productos por operaciones de los PMA, los obstáculos que enfrentan estos últimos no fueran tratados por el acuerdo. En efecto, los obstáculos que los países menos adelantados y los países en desarrollo enfrentan al tratar de acceder a los mercados de los países desarrollados están relacionadas con las normas cada vez más estrictas sanitarias y fitosanitarias, que se centran en la calidad del producto, y no en aspectos como la falta de infraestructura calidad y cualificada en el personal de la administración“.

Cadenas Globales de Valor

También con el fin de discutir los objetivos reales del Acuerdo de Facilitación, el investigador brasileño Renato Baumann[2] sostiene que el tipo predominante de comercio internacional en la actualidad, en que prevalecen las llamadas “Cadenas Globales de Valor – CGV”, que se caracterizan por la distribuicion de las actividades de los sectores de fabricación, de una sola compañía, en muchos países, la intensificación de la transferencia de insumos y bienes a través de fronteras, ha producido muchos cuestionamiento sobre la eficacia e incluso la existencia misma de la OMC como la conocemos hoy.

Según el autor, esta nueva forma de organización de los procesos de producción basados en la localización de productos, procesos o funciones en diferentes países con el fin de aprovechar las diferencias en el costo, la tecnología, la logística, la calificación de la mano de obra y otros elementos, no coincide con la forma que aún existe en las negociaciones de la OMC, basadas en la facilidad de acceso a los mercados.

Analizando la situación de la economía brasileña, el investigador señala que “con un parque industrial relativamente diversificado, pero que viene perdiendo competitividad de manera sistemática en los últimos años; y que participa poco en estas CGV, la posibilidad de que los miembros de la OMC pongan prioridad a estas nuevas condiciones del comercio internacional debria  ser muy preocupante. Eso no resolvería las cuestiones pendientes de las negociaciones de la Ronda de Doha, al mismo tiempo que hace hincapié en la condicionalidad que el país tendría dificultades para adaptarse “. Es decir, el autor está alerta en el sentido de que los países cuyas economías no son suficientemente internacionalizadas, tienden a perder con un acuerdo de facilitación del comercio, que venga favorecer esta concepción de comercio internacional.
Sin embargo, se sabe que el comercio internacional se ha utilizado como una herramienta para la transferencia de beneficios a los paraísos fiscales a través de la manipulación de precios de transferencia y el conocimiento de la información contenida en los distintos países implicados es fundamental para combatir la erosión de las bases imponibles.[quote align=”left” color=”#000000″] Según el autor, esta nueva forma de organización de los procesos de producción basados en la localización de productos, procesos o funciones en diferentes países con el fin de aprovechar las diferencias en el costo, la tecnología, la logística, la calificación de la mano de obra y otros elementos, no coincide con la forma que aún existe en las negociaciones de la OMC, basadas en la facilidad de acceso a los mercados.
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La ratificación presente en el Acuerdo, de proteger el secreto y la confidencialidad, así como restricciones para el uso de la información obtenida a través del intercambio con fines de control aduanero, son dispositivos que, bajo el pretexto de facilitar el comercio, con el tiempo también facilitaran el uso del comercio como mecanismo de evasión fiscal.

Si la regla fundamental del Acuerdo, consagrado en varios dispositivos, es de anticipar o postergar los servicios de controles aduaneros para no interferir en los flujos y de eliminar procedimientos irrelevantes, redundantes e innecesarios a fin de agilizar y simplificar el levante de las mercancías, lo que aumenta el flujo del comercio, también deberían haber avanzado la posibilidad de implementar el flujo único y automático de información entre las aduanas con el fin de identificar rápidamente las discrepancias entre los datos declarados a la aduana de partida y de destino de la misma transacción.

Al parecer, el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio Internacional promoverá una reducción sustancial de los costos de operación para los importadores y exportadores del mundo. Sin embargo, no hay garantía de que los beneficios serán distribuidos en una forma equilibrada y simétrica entre países. Lo más probable es que los importadores en los paises en desarrollo y los exportadores de los países desarrollados son los principales beneficiarios en los primeros momentos, ya que los elementos que más dificultan la exportación de los países en desarrollo y los PMA, en gran medida basadas en productos primarios, tienen menos relacion con las estructuras de los servicios aduaneros de los paies importadores y más con las políticas de protección que predominan en los países centrales.


[1] Alioune Niang, responsable del programa de Comercio, la integración regional y el comercio multilateral en el Centro Africano de Comercio, Integración y Desarrollo (CACID) / ENDA Red del Tercer Mundo, Dakar (Senegal). Artículo publicado en PUENTES, Volumen 9, Número 10 – Noviembre 2013. Los países menos desarrollados: los países menos adelantados

[2] Renato Baumann, Director de Estudios y Política Económica y Relaciones Internacionales de la IPEA y profesor de la Universidad de Brasilia (UNB).

[3] Dão Real es Directos de Asuntos Institucionales del Instituto de Justicia Fiscal de Brasil

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