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Las palabras y las cosas (de la justicia fiscal)

Las palabras y las cosas (de la justicia fiscal)

Las palabras en los medios de comunicación casi nunca van puestas solo para decir una noticia, sino que tienen una alta carga de opinión disfrazada para que el lector la pueda asumir como una idea propia. Así se manipula las mentes de la opinión pública y se construye una realidad que no necesariamente se adecúa a la verdad.

Emiliano Guido *

Una letra puede cambiar el mundo. Periódicamente, los medios de comunicación y los periodistas más influyentes utilizan la expresión “paraíso fiscal” para referirse a las jurisdicciones amigables con las grandes fortunas del mundo. En teoría, esa etiqueta narrativa proviene del término anglosajón taxhaven; esas palabras traducidas al castellano serían reescritas como “impuesto” y “guarida”. Pero, la mano invisible de las corporaciones mediáticas optó históricamente por tomar del diccionario inglés una imagen más amigable, heaven (es decir, paraíso), en lugar dela hosca y casi condenatoria voz haven. Suenan parecido pero se trata de signos diametralmente opuestos.

Sí un conductor informativo locuta una pieza donde da cuenta que determinada corporación financiera se valió de la complicidad de una “guarida fiscal” para eludir el pago tributario que le corresponde hacer a equis Estado lo está haciendo con un determinado tono. Guarida denota opacidad, un refugio acreedor de complicidad con el delito. En cambio, si la misma persona comunica una esquela sobre las tropelías de un actor económico radicado en un “paraíso fiscal”, el hecho llega con un envase más amigable, y a su vez algo ambiguo, a la audiencia. Por consiguiente, en clave foucaultiana, si cuando hablamos representamos al mundo, sería más inteligente desde la sociedad civil comprometida con la justicia fiscal hacer hincapié en llamar a las cosas por su nombre: los millonarios que eluden sus obligaciones con la cuestión pública frecuentan ocultar sus flujos monetarios en “guaridas”. En el paraíso, para aquellos que son creyentes, viven los santos y migran las personas de buena voluntad cuando expira su vida; y, precisamente, todavía no hay biblia que asegure recibir entre nubes y ángeles a los banqueros y jeques financieros que ocultan sus fortunas.

[quote align=”left” color=”#000000″]Guarida denota opacidad, un refugio acreedor de complicidad con el delito. En cambio, si la misma persona comunica una esquela sobre las tropelías de un actor económico radicado en un “paraíso fiscal”, el hecho llega con un envase más amigable[/quote]

A mediados de mayo, una ambiciosa y reivindicable iniciativa de la red latinoamericana Latindadd y del colectivo periodístico peruano Convoca logró reunir en Lima a los más respetables periodistas de la región que vienen trabajando en sus medios el caso Lava Jato. Los cronistas eran parte del staff de casas mediáticas disímiles: a la capital peruana llegó un investigador periodístico del influyente matutino brasileño “Folha do Sao Paulo”, pero también arribaron cronistas de medios de nuevo tipo, donde convergen especialistas multidisciplinarios, más líquidos y a tono con el ecosistema de la web, como el recomendable sitio Connectas de Panamá. A su vez, integrantes del equipo de comunicación de organizaciones de la sociedad civil activas contra los flujos financieros ilícitos también dijeron presente.

Esta es la idea que se tiene de un paraíso fiscal.

A la hora de las conclusiones, el II Encuentro Latinoamericano de Periodistas de Investigación sobre Flujos Financieros Ilícitos coincidió en utilizar la palabra sinergia como el horizonte conceptual clave para unir esfuerzos, discursos e inventiva. ¿Qué rol podemos jugar las organizaciones de la sociedad civil en dicha articulación de saberes y competencias? Pues bien, las distintas plataformas desde donde los colectivos civiles de la región bregamos por otro orden fiscal global (www.latindadd.org, www.paguenlojusto.org, www.sesamericalatina.com) podemos ejercitar, para empezar, un buen y sano vínculo con los líderes de opinión en los tópicos en los que trabajamos.

La idea es alimentar esa sinergia con los periodistas y los trabajadores de prensa que diariamente deben informar sobre los hechos más significativos que ocurren en, precisamente, las guaridas fiscales. Brindar, acercar o comentar los papers o trabajos de investigación que realizan los especialistas o casas de estudio que escudriñan los desafíos que implican las jurisdicciones opacas desde paradigmas distintos al relato dominante de los medios concentrados. Nuevamente, no va a ser gratis conseguir que en el menú informativo diario se hable de guaridas  y no de paraísos fiscales. Esa meta supone más trabajo y organización. Y, por ejemplo, adherir a la estrategia de que si no comunicamos lo que somos o cómo entendemos el mundo, el relato o la narrativa de los sectores concentrados de la economía va a nominar el mundo que compartimos con palabras que expresan sus intereses, y no los nuestros.

A su vez, sería interesante hacer el esfuerzo necesario desde los recursos limitados con los que podemos contar para intentar hacer pie en el tablero más grande de la opinión pública. Es decir, buscar producir piezas informativas, con el mayor ingenio posible y desde un enfoque didáctico, que eluda el tono pedante o tecnicista, que conecten con sectores de la audiencia poco asiduos a consumir lectura sobre la agenda de la elusión o evasión fiscal.

[quote align=”left” color=”#000000″]No va a ser gratis conseguir que en el menú informativo diario se hable de guaridas  y no de paraísos fiscales[/quote]

En www.sesamericalatina.com, por ejemplo, iniciamos un semestre atrás una serie de entrevistas con referentes de la temática mencionada con el fin de que las personas consultadas expliquen desde el grado cero temas que pueden resultar espinosos si no se cuenta con una gimnasia previa de aprehensión. Es decir, quizás buena parte de la ciudadanía deba tener la siguiente duda: ¿Los paraísos fiscales, perdón las guaridas fiscales, residen necesariamente en lugares cálidos, bañados por un mar límpido y calmo? Bueno, en el portal referido, Andrés Knobel, Consultor de la red globalTaxJustice Network, explica sucintamente que no porque, según sus palabras, el “problema no son las guaridas, sino Estados Unidos o Suiza”.

A corto plazo, los desafíos comunicacionales de la sociedad civil comprometida con la justicia fiscal son cada vez más estratégicos. La agenda de los flujos ilícitos viene creciendo en la jerarquía de las instituciones internacionales como en el segmento que ocupan en los mass media globales. Es lógico, la matriz de la economía en la actual fase del sistema mundo posee una primacía financiera por sobre la estructura productiva. Cada vez con más asiduidad los comunicadores de los medios más influyentes hablaran diariamente del estado del tiempo, los vaivenes de la economía y los últimos sucesos acontecidos en las guaridas fiscales. Vienen, claro está, a decirnos que no son guaridas, que se trata de territorios difusos en lo impositivo, gobernados por líderes populistas y bananeros. Debemos, entonces, retrucar con nuestro propio lenguaje.  En el paraíso, viven los santos. Los ladrones de guante blanco no van al cielo, se esconden en guaridas.

* Emiliano Guido, periodista argentino, actualmente trabaja para la Fundación SES.

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