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G-20 (C20), la legitimidad se construye o se impone

G-20 (C20), la legitimidad se construye o se impone

La autoproclamación contiene sus riesgos. Uno de ellos, el más visible, es el principio de legitimidad. Esa quimera es perseguida por infinidad de actores a nivel global. Quien se vuelve legítimo, se vuelve perdurable, se vuelve omnipresente. Quien se vuelve legitimo marca el ritmo de los acontecimientos.

En el proceso de G20, autodefinido como “el principal foro para la cooperación económica internacional”, está presente todo el tiempo la necesidad de marcar la agenda global desde las alturas de la legitimidad.  El G20 es el grupo de los veinte países más industrializados, los más poderosos económicamente más algunos “buenos alumnos” del más descarado neoliberalismo. Argentina es uno de ellos y por eso está allí dentro.

Pero lo curioso de ese foro es que más allá de haber logrado reunir dos tercios de la población mundial y el 85% del PBI global aún tienen la intención de legitimar aún más su supremacía “arriando” hacia sus fauces a una serie de grupos creados a efectos de dar una imagen de apertura hacia el mundo. De esta manera y con el paso de las cumbres se fueron creando diversos grupos de trabajo o “engagement groups” quienes nutren al g20 de la cara más democrática posible.

Las mujeres, los jóvenes, los trabajadores, los científicos, los empresarios, la sociedad civil tienen su espacio dentro de la estructura del G20 para poder enviar sus puntos de vista a los líderes mundiales que anualmente se reúnen, siempre en diferentes países, para analizar la coyuntura económica mundial y brindar soluciones a los problemas globales que afectan a las economías de los países más poderosos. Una de las herramientas preferidas de este foro es la “tercerización” de las tareas. De este modo la OCDE o el Consejo de Estabilidad Financiera son los organismos “fetiche” de las grandes economías para enviar su mensaje de sosiego a “los mercados”.

De todos estos grupos, creados en cierta medida para competir con (eufemismo de “desplazar a”) las Naciones Unidas como organismo, que con sus errores y letargo permanente, sigue siendo el foro más democrático del mundo, nos detendremos en el C-20. El grupo que reúne a la Sociedad Civil de los países G-20 tiene su dinámica de reuniones y documentos en función de lo que decida el país anfitrión quien invita, organiza, provee la logística y habilita espacios o los cierra.

Ahora bien. ¿Es la “Sociedad Civil” en su totalidad, con sus contradicciones, con sus divisiones, la que participa en este espacio? Claramente no. Participan un grupo de organizaciones las cuales no representan a la totalidad pero tampoco vociferan serlo. Este es un dato importante. En Turquía, y en China la participación no fue del todo abierta ni del todo democrática. Sin embargo en casi todas las reuniones de C20 suelen habilitar siempre una participación virtual, icono de la más despiadada discriminación para aquellas organizaciones que no cuentan con recursos económicos para participar. Entonces el debate pierde calidad y profundidad.

Es verdad, hay tiempo y recursos para discutir lineamientos, política, coyuntura global y en general la posibilidad real de obtener un documento que condense las preocupaciones de las organizaciones que participan se da. Luego de ese proceso, que nos es la panacea, pero que habilita a la discusión, todo entra en una nebulosa indescifrable camino a la cumbre de líderes.

La idea es que ese documento que preparan las organizaciones de la Sociedad Civil del G-20 forme parte de un cuerpo de recomendaciones que, junto a los documentos que surjan del resto de los grupos, se transforme en material que luego los y las líderes globales debieran tomar para redactar luego la declaración final.

Pues bien, nada de esto ocurre.

Nunca ninguna declaración final de cumbre de G-20 tomo en cuenta, de manera taxativa, lo esgrimido en este grupo de Sociedad Civil. Las recomendaciones son muchas y son productos del trabajo mancomunado de organizaciones sociales a nivel global. Seguridad alimentaria, Salud global, Igualdad, Genero, Reforma del sistema financiero global, Cambio climático y energía, forman parte de la agenda que año tras año intenta alimentar las declaraciones del foro autodenominado “el principal foro para la cooperación económica internacional”.

El año entrante la cita de la Sociedad Civil tendrá lugar en Argentina. El G20 llega al continente americano luego de 5 años. La última incursión había sido Los Cabos, México.  ¿Qué esperar de esta serie de reuniones? En principio pluralismo en la convocatoria. La convocatoria a las organizaciones locales, regionales (redes) y/o globales es realizada por las autoridades del país anfitrión. Quien no está invitado no podrá sentarse a discutir el documento que la Sociedad Civil entregara, una vez más, a los líderes mundiales para que estos sigan perpetuando el foro más legitimo del mundo, según su democrático funcionamiento.

 

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